Fue también una experiencia inolvidable estar paseando por la noche por los ghats y de repente encontrarte con estos mágicos rituales de fuego y pétalos. Estar allí integrada entre la población hindú, escuchando la música, los cantos, las palmas, el silencio y observando como estos jóvenes manejaban esta especie de candelabros fue algo que nunca olvidaré.
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